domingo, 30 de marzo de 2008

LAS SALIDAS DE DON QUIJOTE


De las tres salidas de Don Quijote (que son cuatro), las dos primeras son las más auténticas del relato. Se dice que hubo cierto hidalgo en un lugar de la Mancha, Quesada o Quijada, que frisaba los cincuenta años, lector de novelas de caballerías y pastoriles, que debió conocer Cervantes en sus andanzas y frecuentar su buena biblioteca. Hombre recio, seco y enjuto, noble, amigo de sus amigos y de la caza. Sintiéndose joven, ilusionado, enamorado, loco, un día de los calurosos de julio, pertrechado con sus armas, caballero en su rocín, al alba, abre la puerta del corral de su casa y sale al campo en busca de su libertad. Y sale con grandísimo contento de ver lo fácil que, a sus años, ha resultado lanzarse a la aventura tantas veces temida. El día va subiendo y, con el día, los muchos pensamientos. Cae en la cuenta de que no ha sido armado caballero y que su actitud puede resultar ilegal, quizá sacrílega. El demonio va poniendo trampas en el camino de todo buen caballero que se dispone arreglar el mundo. Contrito, se promete armarse caballero del primero que encuentre.Ancha es Castilla y más en verano. Rocinante camina a su aire, ajeno a los monólogos y diálogos de su amo y señor. El sol de julio es mal compañero y la cabeza de nuestro aventurero hierve saturada de ensueños. No se ve un alma en el camino. El sol derrite las piedras y las aspas de los gigantes molinos de viento.Hace cien años, queriendo imitar a don Quijote, conmemorando los trescientos años de la novela, hubo autores que se atrevieron a reinventar el Quijote. Don Miguel de Unamuno, alumbrado de ideales, escribió una Vida de Don Quijote y Sancho. Azorín, con ojos mediterráneos, hizo la ruta de los pueblos de Castilla y, en Argamasilla de Alba, creyó reconocer a don Alonso Quijano, el Bueno, «sentado en una recia y oscura mesa de nogal...»Cayendo la tarde, cansados y muertos de hambre, don Quijote y su caballo, descubrieron al trasluz una venta, un castillo, que fue para el hidalgo como si encontrase una estrella...Estrella o mala estrella, en la que un ventero andaluz, de la playa de Sanlúcar, al ver su traza, al ver su rocín y su armamento, dándose cuenta de que el aparecido está loco, decide organizar la diversión de la noche. El ventero, unos arrieros y dos mozas del partido, que iba de paso para Sevilla. Esa cuadrilla es la que elige don Quijote para armarse caballero. Vela sus armas y, arrodillado delante del rufián, en medio de las dos doncellas que se tienen la risa, el ventero comediante, farfullando latines en su libro de asientos de la paja y la cebada, le da sus bendiciones, le golpea el cuello y le da un gentil espaldarazo que a don Quijote le sabe a gloria.«Dios haga a vuestra merced –le dice la Tolosa, ya doña Tolosa– muy venturoso caballero y le dé venturas en lides...»«Y la del alba sería cuando don Quijote salió de la venta (segunda salida a la aventura) tan contento, tan alborozado por verse caballero», más feliz que nunca, a punto de hacer saltar (dice) las cinchas del caballo...Ese día tuvo dos aventuras, la de Andresillo, al que libra en mala hora de la paliza de su amo Juan Haldudo el rico, vecino de Quintanar, que le aumentará la deuda, y la de los mercaderes toledanos que iban a Murcia al mercado de la seda, a los que, pretencioso, don Quijote quiere hagan profesión de fe diciendo «que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso...» Los toledanos lo dejaron tirado en el camino molido a palos, abandonado a la muerte, si no pasara por allí un labrador vecino de don Quijote, Pedro Alonso, que corrió a socorrer al caído, dándose cuenta de que el herido es su vecino. Se lamenta de su situación, lo limpia, lo monta en su cabalgadura más sosegada y, como buen samaritano, lo conduce a su casa, no entrando en el lugar hasta que se hace más noche para evitarle al caballero y a su familia la humillación de su lastimoso estado...Novela rural, muy española, describe en estos primeros capítulos el crudo mapa de una realidad secular, el maltrato al loco, que pinta y describe magistralmente Cervantes, oponiendo a la ruindad rural, como contrapunto, el comportamiento humano del bueno Pedro Alonso, al que llamaremos samaritano.Muchos piensan que estos primeros capítulos del Quijote contienen una novela ejemplar y que, tal vez, fuera esa la primigenia idea de Cervantes, convertida después en la gran novela. Yo me quedo con esta preciosísima novelita del caballero benefactor, la crudeza del campo inmisericorde, y la elegancia espiritual de Pedro Alonso, su vecino.


José Asenjo Sedano

V CENTENARIO DE FRAY LUIS DE GRANADA


Fray Luis de Granada nacía cuando sonaban campanas de luto por la muerte de doña Isabel, la reina católica. Se celebra ahora, por tanto, el quinto centenariodel nacimiento del que fuera uno de los mejores escritores que ha tenido la lengua castellana
Cuando Medina del Campo –26 de noviembre de 1504– se vestía de luto y doblaban sus campanas por la muerte de Isabel, reina de Castilla y de España, nacía en Granada Luis de Sarriá, quien, más adelante, fraile de santo Domingo, pasaría a llamarse Fray Luis de Granada. En la raya del mediodía, escuchando los versos de Fray Antonio de Montesinos, moría la reina más grande de España, Coplas a la Pasión del Señor, escritos expresamente para ella. Noviembre, mes de vientos y fríos inminentes. Luego, el cuerpo de la reina sería llevado en cortejo fúnebre –capellanes, cantores y caballeros– por viejos caminos conocidos: Arévalo, Ávila, Toledo, Jaén..., hasta su reposo en el convento de San Francisco, en Granada, con descanso definitivo en la Capilla Real –1521- junto a don Fernando, su marido, el rey católico.Nacía en Granada Fray Luis de Granada, niño pronto huérfano, pobre acogido a la caridad de los frailes dominicos y a la del conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, entonces fortaleza pétrea y almenada, sin su hermoso bosque, que llegaría después. El niño de la lavandera de los frailes se convertiría en paje de los hijos del marqués de Mondéjar, Capitán General del reino y costa de Granada, creciendo a la clara luz de la ciudad desde sus altos miradores. Abajo, la Granada reconquistada levantando sus iglesias y monasterios, la catedral y sus dos ríos. La Granada del siglo XVI, la de Alonso Cano y san Juan de Dios. La Granada que restañaba heridas.Profesaría en la Orden de Predicadores en 1525. Le sobraba talento al paje de los niños del conde de Tendilla. De 1529 a 1534, estudiaría en el Colegio de San Gregorio, de Valladolid, y sería discípulo de Bartolomé de Carranza, Melchor Cano y Diego de Astudillo. Y aunque estuvo a punto de marchar a Indias, se quedó en Andalucía como vicario del convento cordobés de Escala coeli, después de una intensa formación en Granada, como cuenta Álvaro Huerga en su tratado sobre Fray Luis de Granada. En Córdoba, conocería al padre Juan de Ávila, con quien mantendría, toda su vida, una importante correspondencia epistolar, decisiva en su vocación ascética. Leo en el Epistolario de san Juan de Ávila una primera carta dirigida a un Fray Luis joven, respuesta a dos cartas suyas en las que pide consejo para la vida de predicador que se dispone a comenzar. «Debe, pues, vuestra reverencia, para el oficio a que ha sido llamado, atender mucho que no se amortigüe en el espíritu de hijo para con Dios, Padre común, y el espíritu del Padre para los que Dios le diere por hijos». Hijos no de la carne, sino de un lazo más fuerte, como es la gracia. Y, experimentado, le dice: «A llorar aprenda quien toma oficio de padre...»En el mismo Epistolario, hay otra larga carta que el padre Ávila dirige a un discípulo suyo (han pasado ya los años), en la que le aconseja leer la Vita Christi: «Le aprovechará leer a Fray Luis de Granada, donde trata de la Pasión», obra para leer y meditar. La carta termina con una sabrosa meditación sobre la muerte, momento en el que, como un desgarro, «el ánima se arranca de las carnes».En cartas a sus hijas, Felipe II (que escribió más de seis mil a lo largo de su vida, muchas de ellas en el archivo del palacio Doria-Pamphili, de via del Corso, en Roma) cuenta cómo le encantaba escuchar los sermones en Lisboa de un Fray Luis de Granada ya viejo, casi ciego y desdentado.Hombre de oraciónFray Luis de Granada –conviene recordar– es uno de los más brillantes escritores de la lengua castellana. Para algunos, el mejor de nuestros escritores. «Fray Luis de Granada –escribió Azorín– no escribe; es decir, empapa su subconsciencia de arte, polariza hacia el arte toda su personalidad, no necesita pensar cómo va a escribir. Escribe sin pensar. Su sensibilidad va directa de los nervios a las cuartillas. Por eso no hay en nuestra literatura estilo más vivo, más espontáneo, más vario y más moderno».Leer a Fray Luis de Granada es un verdadero placer. Conservo como oro algunas de sus obras: la Guía de Pecadores (que dedica a la Muy Magnífica Señora doña Elvira de Mendoza, en Montemayor el Nuevo), dos ediciones de la Vita Christi, la traducción del Contemptus mundi, de Kempis, y la Introducción del Símbolo de la Fe, mi preferida literariamente. Son muchas más las que escribió. El granadino fue un escritor prolífico y un altísimo intelectual, que renunció a obispados y prebendas por su trabajo. No fue un místico, aunque sí hombre de oración, y sobre oración escribió obras memorables, conocidas en todo el mundo. Con Erasmo coincidía –como ha escrito Bataillon– en la supremacía de la oración mental. Fue un gran hombre de fe, un gran misionero cuya impronta recayó en figuras como Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y el mismo Fray Luis de León, quien, desde la cárcel –se cuenta–, pidió como consuelo a sus soledades su Libro de la Oración y Meditación... Un maestro espiritual.Falleció Fray Luis en Lisboa el 31 de diciembre de 1588, y sus restos descansan en la iglesia de Santo Domingo de aquella ciudad, en rico monumento de mármol blanco y jaspes de diversos colores costeado con limosnas recogidas por el también dominico español de aquel convento Fray Gaspar de Toledo. Su fama es universal. Se merece este recuerdo.


José Asenjo Sedano

jueves, 27 de marzo de 2008

MIS NOVELAS DE ALMERÍA

Además de la novela INDALECIO EL GATO (a la que nos referimos en otro apartado sobre las novelas de la guerra y posguerra), la otra novela sobre Almería de José Asenjo Sedano es
"OESTE", publicada por el Instituto de Estudios Almerienses, año 2003. Se refiere al cine, sus escenarios e imaginarios protagonistas, a la ciudad y sus desiertos, un tiempo grande de rodajes y fantasías, visto con humor.
Sobre OESTE escribió un interesante comentario el escritor Pedro M. Domene (Ideal, Granada).
Entrevistas al autor en el diario EL PAIS, 18.2.2004, LA VOZ DE ALMERIA (10.3.2004).
"La novela se convierte también, en la crónica social de una Almería tan romántica como paupérrima, aunque repleta de ilusiones que muchos de sus habitantes soportaron hasta llegar a nuestros días, cuando sobrepuesta de aquel pasado se abre a la mar y se adorna con las galas de una ciudad muchos más cosmopolita. Por las páginas de OESTE desfilan muchos de los extras del cine cuya inmortalidad quedó patente en las producciones de Leone o de Lean..." (P.M.D.)

MIS NOVELAS DE GRANADA

Dos novelas sobre Granada tiene escritas José Asenjo Sedano:
JOAN DE DIOS (Sobre la vida y muerte del santo de Granada), edición de los libros del Curioso Impertinente, Editorial Don Quijote, Granada, 1998,
Obra que reeditada en 2001 por la Editorial Comares S.L., Granada.


Esta novela histórica fue presentada por D. Antonio Gallego Morell, rector de la Universidad de Granada, en su primera edición, en la Casa de los Pisa de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, con asistencia de todos los miembros de la referida Orden en la ciudad. La segunda edición fue presentada por su autor en la Casa de los Tiros, Granada, 2001.



MEMORIA DE VALERIO, Premio Tiflos de la Fundación ONCE,1998, editada por dicha Fundación, edicion no venal, en 1999. Reditada por Publicaciones Comala, y la Concejalia de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Guadix, 2007. Esta obra fue presentada en Guadix, por don Santiago Pérez, alcalde de la ciudad y el autor de la novela.

miércoles, 26 de marzo de 2008

MIS NOVELAS DE CADIZ


Tres son las novelas que José Asenjo Sedano, como fruto de sus años pasados en aquella ciudad marítima, tiene dedicadas a Cádiz y su mar:

PAPÁ CESAR, EL ÚTIMO NAVIERO (Finalista del Premio Andalucía 1992), publicada por Ediciones Guadalquivir SL, Sevilla, 1992, en la que cuenta la historia de la Casa Giorno de Navegación, una de las más florecientes de la bahía gaditana.

Comentario: José María Barrera, ABC literario, 7 agosto 1992: "La tensión del relato -escribe- queda marcada por esa obsesión meditativa de Quevedo ("el ayer, pasó. El presentees ya otro tiempo"), y por dos símbolos temporales y personales muy claros: el tren de Carlo y la polacra")

Otro comentario se debe al crítico Pedro M.Domene, Ideal, Granada, agosto 1992.

EL AÑO DE LOS TIROS, fue publicada por la Biblioteca General del Sur, Granada, 1990, dirigida por el escritor Francisco Izquierdo.

Comentarios de José Fernández Castro (Ideal, Granada, febrero 1992) y Pedro M.Domene (Ideal, Granada, marzo 1991 (Artes y Letras).

El escritor Antonio Enrique le dedicó un amplio artículo en Europa Sur, mayo 1991.

EL CEMENTERIO INGLÉS ha sido la última novela de José Asenjo dedicada a Cádiz y ha sido publicada por el Instituto de Estudios Almerienses, 2007. (Hay referencia en otro lugar de este blog).

Conviene recordar que, aparte de estas novelas, el autor tiene dedicados varios relatos cortos a Cádiz y su mar, como Trafalgar ( reeditado varias veces), Penélope y el Mar (Granada 1978, Ed.Iliberis, reeditado), Relato azul...

lunes, 24 de marzo de 2008

INDALECIO EL GATO

Relato de la Andalucía contratada y diferente, la de los Campos de Nijar, el que hace José Asenjo Sedano en este libro que cierra su trilogía de guerra y posguerra civil, publicado por la Editorial Argos-Vergara, Barcelona, 1983 y reeditado en en 1995 por el Instituto de Estudios Almerienses, en su colección literaria Alfaix, con un interesante prólogo del catedrático de la Universidad de Almería José R. Valles Calatrava.
Artículos sobre esta novela: "Indalecio el Gato", o el dolor de Andalucía", José Fernández Castro (Ideal, de Granada, 1983), Luis Blanco Vila, "El fabuloso mundo de Asenjo Sedano" (YA, Madrid, 18.6.1983), F.Gil Craviotto, (Papel Literario, Granada, 2002)...

ERAN LOS DIAS LARGOS


Novela publicada por Ediciones Destino S.A., Barcelona, en 1982 y que forma parte de esa trilogía sobre la Guerra civil (y la posguerra) iniciada por el autor con "Conversación sobre la guerra", que obtuvo el Premio Nadal 1977. Es el relato de la vida cotidiana en una ciudad, la ciudad del autor, en los años posteriores a la guerra con todas sus carencias, hambres y temores. Una España negra, casi goyesca, de aquellos años de dolor, espejo de la Andalucía trágica.

INTERESANTE el comentario escrito por María Dolores deAsís, "La posguerra desde los ojos de un niño", publicado en el periódico YA, 27.8.1982, que se incluye en su libro, "Ultima Hora de la Novela en espaaña", EUDEMA, 1990.