viernes, 21 de noviembre de 2008

LOS POBRES QUE VUELVEN





De pronto, la calle ha comenzado a llenarse de pobres. Las calles y las plazas.. Como si la España zarrapastrera y esperpéntica, al cabo de los años, hubiera resucitado y todo el ancho campo urbano se hubiera convertido en desconcierto y mercado. De nuevo, la España lacerada y triste, la de Galdós, Baroja o Valle Inclán, con sus historias horrendas de crímenes y raptos. Tal vez la España negra y turística nunca perdida.
Se ven saltimbanquis haciendo acrobacias a ritmo de redoble y tambor. La cabra equilibrista, el niño de la cucaña goyesca. El niño pájaro. El niño músico con sus ojos de increíble picardía. El niño angelical sin paraíso. Niños macabros arrojados como trapos en la acera, pálidos y medio muertos, la mandíbula caída, presa de un sueño satánico y embrujado. Niños como el Lazarillo de Tormes, víctimas del primer ciego perdido.
Se ven parejas de importación, sin papeles y sin oficio, de rodillas y en cruz, mostrando su pobreza a la vergüenza pública. Mujeres jóvenes con niños de pecho. Abortos en la cuneta. Obreros en paro contando su desventura a un público silencioso, retablo de una vieja farsa, historia por entregas de un horrible caso de locura y desamparo...
Ancianos de manos trémulas. Pordioseros. Jóvenes vergonzantes escondiendo el rostro bajo la sombra de un pañuelo de amargura. Cojos, mancos, pillos, prostitutas, drogadictos, locos, tontos... un largo censo entre moderno y medieval, al que ha venido a incorporarse un largo censo de importación inmigrante, la mayoría músicos de flauta, saxo y acordeón...
Conmovido y asustado, forzosamente he tenido que evocar la España eterna y sin remedio de truhanes, embusteros, sacamantecas y sacacuartos, esa literatura infame del hambre, origen de nuestra novela descarnada y verdadera....La España sabia, triste y generosa capaz de morir en los cuernos de un toro una tarde de domingo. Más cornadas da el hambre...
La España incrédula de romerías y conciertos, de gritos y botellones. ¡Cuánto sol en las veletas del viento! La carretera llena de coches sin destino, autovías sin término, balada de atropellos y accidentes, sangre alquitranada, mueca del llanto....
José ASENJO SEDANO

1 comentario:

Juan Ángel Brage dijo...

Pepe: Muy bueno.

Me elegra que el blog siga marchando. Enhorabuena.