miércoles, 25 de junio de 2008

POESÍA Y TRAGEDIA DE GUADIX





Con ocasión de haber visitado el estudio del poeta Rafael Guillén, tuve en mis manos cuatro de los libros de José Asenjo Sedano. El primero, sobre paisajes, había sido publicado en la Universidad de Sevilla hace años, y me confirmó lo que esperaba de este sorprendente escritor al que había leído, en "Ideal", sus "Crónicas de Andalucía la Baja". Aquel primer libro lo leí, allí, en el estudio de Rafael. Por su elegancia, sobriedad y justeza, por su visión poética dificil de igualar, hacen ver en el escritor -que había nacido en Guadix- una de las ciudades más sorprendentes y de más contrastes del Mundo, la revelación entre los escritores andaluces de hoy. Este primer libro, cuando lo reclamé por medio de mi habitual librero, resulta que estaba agotado. Pude hacerme, en cambio, de otros tres de Asenjo Sedano, "Los guerreros", "Crónica" y "El Ovni", los tres libros publicados en Barcelona, en "Áncora y Delfín" y que por indudable "valor de página" del escritor había hojeado en casa de Rafael y, al fin, tengo en mi poder.


Me ha emocionado y, en el caso de "Crónica", estremecido, cosa que con pocos libros me ha ocurrido. Y no con muchos paisajes y ciudades. Por algo el gran escritor accitano, el paisano de Pedro Antonio de Alarcón, recoge una opinión en que, por el paso de su historia, compara a Guadix con Atenas.


Ahora voy a decirte, amigo lector, qué es esto del "valor de página". Un libro puede ser excelente con su construcción y proyecto, por su estructura como la de una catedral, en un Thomas Mann, el propio Quijote; el mismo José Asenjo Sedano ante la propia concepción de sus obras como "Crónica", que aparte de la vida de una familia y el enfoque más personal y trágico de la guerra civil es como la esencia de una ciudad como Guadix. "Valor de página" es algo independiente en la construcción. Porque ocurre con el autor de "Crónica", igual que si tuviéramos en las manos un collar de perlas, o un pectoral egipcio o de tartessos: que su valor, su belleza única, igual que nos sobrecoge si vemos estas joyas en su conjunto, que si tenemos entre nuestros dedos las perlas, los escarabeos, las rosas de oro o de plata trabajadas, los brillantes...Y es con las joyas de la literatura y de la poesía sucede igual: su valor estético y humano, su poesía, el sorprendente análisis de los personajes, la presencia de una ciudad o los cambios de un paisaje se encuentran no sólo en el conjunto del libro cuando desde la primera página hasta la última te vas forzando en leerlo una noche de un tirón, lo abras por donde lo abras, que así tomé contacto en casa de Guillén con los libros de José Asenjo Sedano.Igual sucede con Edgar Allan Poe, o en "Pobres gentes", de Dostoieveski, o con "Las ratas", de Miguel Delibes. Entonces el libro se convierte en una ventana o un espejo.


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Terminamos con un párrafo: El pensamiento del personaje central en un de sus momentos más terribles del relato:


"Acaso la muerte sea esenacer de nuevo en otra parte. Nacer y morir, ese ritmo de las cosas. Desnudarse la vida y vestirse de la muerte para, enseguida, volver a vestirse de nuevo...Lo mismo que la mariposa, o que la flor caída del fruto: de nuevo semilla, flor, fruto...Acaso la muerte no existe y sólo somos un ciclo constante de lo eterno, un eslabón,una cadena, un vuelo hacia adónde..."




(Párrafos del artículo publicado por JOSE CORRAL MAURELL, escritor y periodista granadino, en su sección "La Rueda y los Días", del periódico "Ideal", de Granada, 1978.)

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